Número 10 Diciembre 2010

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Efectos psicológicos y neurológicos del consumo de alcohol en adolescentes
Javier San Sebastián 

Los jóvenes españoles consumen cada vez más alcohol y lo hacen, además, a edades más tempranas. Según las estadísticas más actuales, seis o siete de cada diez adolescentes beben alcohol de forma habitual desde los quince años, lo que convierte a esta sustancia en el producto más adictivo consumido por nuestros hijos.

Madrid | Diciembre 2010 | Dr. Javier San Sebastián Cabasés


El alcoholismo en la adolescencia © R. Cummins/The AgeEntre los chico/as no existe conciencia de correr riesgo alguno por el consumos de alcohol, y tampoco los padres manifiestan gran preocupación por el hecho de que sus hijos fumen o se tomen alguna copa, aunque sí rechacen de plano los “porros” en constante expansión. A este respecto, los expertos advierten que el alcohol resulta infinitamente más mortífero para nuestros jóvenes que la más peligrosa de las drogas, y señalan que si en el año más dramático de mortalidad por consumo de heroína de produjeron en España 1.200 muertes achacables a esa causa, en el año 2003 fallecieron 2.000  muchachos menores de 25 años en accidentes de tráfico provocados por el abuso de alcohol. No resulta difícil de creer, si tenemos en cuenta que el célebre “botellón” se ha convertido en “el plan” favorito de unos 200.000 jóvenes, que se juntan los fines de semana en parques, jardines, plazas, calles o avenidas de todas las ciudades españolas para tomarse unas copas (el “cubata” es su favorito, pero no le hacen ascos al “calimocho”, tequila, o a cualquier cosa que resulte barata y contenga una alta graduación alcohólica) y pasar el rato.

Muchos de los participantes en estas fiestas improvisadas al aire libre, que los chavales defienden alegando que los precios de las consumiciones en los locales de ocio resultan fuera de su alcance, acuden allí a divertirse, tomarse un par de tragos, charlar con los amigos y conocer gente nueva. Otros van con el propósito deliberado de emborracharse lo antes posible y al menor coste.

El patrón de consumo abusivo de alcohol en fin de semana es, de largo, el más común (habitualmente en los botellones pero también de otras maneras). Dicha sustancia tóxica produce múltiples problemas físicos y psicológicos (también con dicho patrón de consumo, lo cual debe reseñarse), el más dramático y grave de los cuales es el coma etílico (cuadro muy común en las urgencias hospitalarias españolas los fines de semana), caracterizado por disminución del nivel de conciencia en grado variable y severo compromiso físico que puede abocar a  la muerte

El alcohol tiene un efecto directo sobre el cerebro : reduce la concentración y los reflejos y afecta al rendimiento escolar del adolescente. También produce síntomas físicos, ya que afecta al hígado y al estómago, aumenta el riesgo de muerte o invalidez por accidente de tráfico y aumenta el riesgo de contactos sexuales precoces, embarazos en adolescentes y Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS). Además, si el alcohol se usa como forma de disminuir la ansiedad social, el adolescente se acostumbra a manejar su ansiedad y sus problemas a través de éste y no aprende a resolverlos por sí mismo, lo cual incrementa el riesgo de dependencia (alcoholismo crónico). Por consiguiente, detiene o retrasa el desarrollo psicológico normal del adolescente.

El alcohol tiene un efecto sobre el cerebro en los circuitos relacionados con el placer, que afecta a distintos neurotransmisores. El uso repetido intermitente y la búsqueda del efecto placentero produce cambios en el cerebro que perpetúan el uso y pueden desembocar en el abuso y la dependencia. Los efectos neurológicos más graves, como la encefalopatía de Wernicke, el Síndrome de Korsakov o la Polineuropatía alcohólica  son propios de la edad adulta, después de varios años de consumo crónico, y es excepcional contemplarlos en adolescentes.

Dr. Javier San Sebastián Cabasés

Jefe de la Unidad de Psiquiatría del Niño y Adolescente
Hospital Ramón y Cajal
Profesor Asociado. Universidad de Alcalá

Doctor en Medicina por la Universidad Autónoma de Madrid, se especializó en Psiquiatría en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Fue adjunto de Psiquiatría Infantil-Juvenil en el Hospital Niño Jesús de Madrid y Jefe de la misma Unidad en el Hospital Ramón y Cajal. Es profesor de Psiquiatría Infantil en la Universidad de Alcalá, vicepresidente de la Sociedad Española para el trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad y director médico de la Fundación O´Belén.

Es autor de numerosos trabajos científicos sobre su especialidad, y ha escrito junto a su hermana, la periodista Isabel San Sebastián el libro "¿A qué juegan nuestros hijos?"