Número 10 Diciembre 2010

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Me gusta enseñar, me gusta ser docente

La Federación de Enseñanza de CCOO ha iniciado una campaña de sensibilización que bajo el lema "Me gusta enseñar" pretende incidir en la dignificación de la docencia y en el reconocimiento social del profesorado y de su labor en los centros educativos.

Madrid| Diciembre 2010 | José Campos Trujillo  | Secretario Gral. de FECCOO. Miembro Comité Ejecutivo Mundial de la Educación


El eje de esta campaña es el manifiesto que hemos difundido en los centros con el título “Me gusta ser docente, me gusta enseñar. Somos docentes. Nos gusta serlo a pesar de que no siempre es fáciil”.

El manifiesto parte de la idea de que, ante los recientes cambios en la familia y en la escuela, donde los grupos de alumnos son cada vez más diversos, las exigencias y responsabilidades de la escuela han aumentado. También el papel del profesor ha cambiado. No basta con transmitir conocimientos y hacerlo bien y para todos. Hemos de mediar entre el conocimiento y el alumno, promover valores, y a la vez, ser expertos en un sinfín de cosas, como en nuevas tecnologías o en gestión de recursos, etc. A veces se nos pide suplir las carencias de la educación familiar. Pero la colaboración de las familias no es como debiera, especialmente en los casos más difíciles, y los gobernantes, las leyes y los interminables y complicados reglamentos no siempre facilitan nuestra labor.

Me gusta enseñarLa profesión docente es una de las que está soportando con más valentía y tenacidad las consecuencias de los cambios sociales en el mundo de la infancia y la adolescencia. Se trata de un trabajo casi siempre silencioso y poco visible, que la sociedad no siempre sabe apreciar. De ahí que reclamemos el reconocimiento social de nuestra aportación a la comunidad y se nos preste la ayuda necesaria; que la sociedad y sus gobernantes no regateen apoyos ni recursos materiales y humanos para la educación, y en especial para el profesorado; que se nos respete igual que a otros profesionales y que se apueste por un modelo de escuela pública.

Para CCOO la mejora de la convivencia en los centros constituye un asunto prioritario que venimos abordando desde hace años en todas las comunidades autónomas. El profesorado necesita el respaldo decidido e incondicional de las administraciones no sólo para evitar que sufran agresiones verbales o físicas en el ejercicio de su labor sino para que, cuando éstas se produzcan, se tramite la denuncia y la sanción correspondiente para el autor de la agresión. También es imprescindible concienciar a los padres y madres del alumnado de la importancia de respetar al profesorado y la función docente.

En este sentido recordamos que en Andalucía y Cataluña los Fiscales Jefes de los Tribunales Superiores de Justicia han propuesto que las agresiones a los maestros y a los médicos tengan el carácter de atentado contra autoridad pública. Hay una resolución del Fiscal general de Estado en este sentido.

La convivencia en los centros educativos es un asunto de toda la comunidad escolar, y en el que, por su complejidad, intervienen numerosos factores a los que el profesor sólo no puede hacer frente. También es evidente que no se puede abordar con una medida aislada, sino a través de la puesta en marcha de una batería de medidas como las que CCOO propuso hace tres años en su campaña para la promoción y mejora de la convivencia escolar y entre las que destacamos la dotación a los centros de recursos humanos y materiales y la reducción de las ratios profesor/ alumno que favorezcan la atención a la diversidad de alumnado.

Nosotros hemos exigido al Ministerio de Educación y a las comunidades autónomas la puesta en práctica de las siguientes medidas para responder con contundencia y rapidez a cualquier tipo de agresión física o moral al profesorado: considerar la actividad docente como profesión de difícil desempeño; tratar las agresiones físicas o verbales a docentes por los adultos, como una agresión a funcionario público; mientras que para los menores, cuando hayan fracasado las medidas educativas correctivas será de aplicación lo determinado en la legislación correspondiente, entre otras.

La conflictividad escolar no es exclusiva de un entorno social o territorial determinado, de una clase social o de un tipo de familia, sino que afecta a todos los centros escolares públicos y privados. Una cuestión tan importante como la autoridad del profesor en la clase debe tratarse en un foro de carácter estatal, en el que estén representados todos los sectores de la comunidad educativa. En este sentido pensamos que el más idóneo para ello es el Observatorio Estatal para la Convivencia Escolar.

No habrá un clima adecuado de convivencia en las aulas si el profesorado tiene que impartir las materias en clases que superan el número de alumnos estipulado por la ley, como ocurre en muchas comunidades autónomas, entre ellas la de Madrid, y tampoco existen las condiciones idóneas para impartir una enseñanza de calidad.
La mayoría de las comunidades autónomas sufren un considerable déficit de docentes, agravado además por los recortes presupuestarios derivados de la crisis económica. El elevado porcentaje de precariedad laboral que sufre el colectivo docente y la continua rotación de profesores en las aulas son elementos de riesgo para el clima de convivencia.