Número 09 Octubre 2010

Mi hij@ es un mal estudiante

Estudiar es una de las tareas que más esfuerzo cuesta, especialmente a determinades edades. Hay que intentar ponerse en la situación personal de cada estudiante para encontrar las soluciones más adecuadas en cada caso. La perseverancia, el tener buenos modelos y estrategias de aprendizaje y el intentar hacer del estudio un hábito lo más agradable posible son los pilares básicos para ayudar a un mal estudiante.

Madrid | Octubre 2010 | Equipo UP


Para muchas familias de este país el comienzo de curso significa empezar una carrera de obstáculos para lograr que sus hijos pasen de curso. España tiene una de las tasas de fracaso escolar más altas de Europa, el 30% de los alumnos no obtienen el título ESO. Este dato catastrófico que nos hipoteca para el futuro esconde la angustia de muchos padres y madres en cuanto a la felicidad y emancipación de sus hijos. Al 53% de las familias lo que más le preocupa de la educación son los resultados escolares y el 80% de los alumnos que acuden a un psicólogo es por dificultades en los estudios.

No le gusta estudiarEstos malos datos son acentuados por la sensación de fracaso que tienen los padres, que se ven incapaces de ayudar a sus hijos, traspasando toda la responsabilidad a los docentes. Esta actitud responde a una idea falsa, porque  la familia tiene responsabilidades educativas en este ámbito y utilizando los recursos adecuados puede mejorar mucho este tipo de situaciones. Lo primero que hay que saber son las razones por las que sus hijos son malos estudiantes. En principio puede no gustarle estudiar o tener problemas de otro tipo que le impiden sacar buenos resultados aunque estudie todas las tardes.

A mi hijo no le gusta estudiar. Las razones por las que hay niños que estudian son variadas: porque le interesa y le gusta saber; porque no le exige demasiado esfuerzo; porque ha conseguido crearse el hábito; porque sus amigos estudian; porque teme al castigo. A todos nos gustaría que a nuestros hijos les gustara estudiar, pero la realidad nos indica que son una minoría.

Ante niños que no quieren estudiar hay que ponerse firmes y explicarles que es su obligación. Llegar a acuerdos sobre los horarios de estudio y ser inflexibles en esto; felicitarles por sus pequeños logros, uno de los mayores estímulos del ser humano es sentir que progresa; los castigos no suelen funcionar para fomentar una nueva conducta o un hábito; y evitar darles premios materiales porque estudian. Por otro lado, recordad que los niños aprenden por modelo, si ellos nos ven interesados por el saber, nos ven leer, estudiar, ir a un curso de idiomas es un aliciente para que ellos lo hagan.

Mi hijo estudia pero saca malas notas. Esto es una situación muy penosa para toda la familia porque por un lado angustia mucho al niño y puede hacer daño a su autoestima; por otro, los padres se sienten perdidos porque no saben como atajar el problema. Estudiar es un hábito y hay técnicas que ayudan a hacerlo bien. Normalmente en niños que no tienen ninguna dificultad de aprendizaje suelen carecer de un buen método de estudio o organizarse muy mal su tiempo de estudio. Aquí van una serie de consejos para cambiar esta situación:

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Elegir un buen lugar de trabajo: Una habitación cómoda, agradable, silenciosa. Una mesa ordenada y con una buena luz.

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Evitar que estudie viendo la televisión o escuchando música pues se distrae.

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El tiempo dedicado: Aunque varía según la edad de vuestros hijos es recomendable que se haga todos los días (excepto fines de semana), a la misma hora y evitando las horas nocturnas.

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Planificación de las tareas: Fijarse objetivos diarios y también revisar los resultados. A todos los alumnos les cuesta más una materia que otra, por lo tanto si detectamos donde tienen más dificultades podemos organizar su tiempo de trabajo para que dedique más esfuerzo a aquellas asignaturas que les cuesten más. Os recomendamos que empiecen con una asignatura de esfuerzo medio, que continúen con la que más les cuesta y que terminen con una más fácil y relajada. También es positivo que lleven todo al día y que hagan un repaso de lo que van estudiando día a día, así cuando lleguen los exámenes no tendrán que hacer una maratón para estudiarse todo.

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Enseñarles a estudiar: Estar durante horas delante del libro es una manera poco eficaz de estudiar. A lo mejor vosotros no sabéis nada de una asignatura en concreto, pero sí podéis enseñarle a subrayar las ideas importantes, hacer resúmenes o cuadros sinópticos, a hacer repasos sucesivos para que se vayan quedando con los contenidos, etc.

Pero, sea cual sea la causa de malos resultados hay que saber trasladar al los niños que todo se puede solucionar y que el valor del esfuerzo es muy importante y que al final merece la pena porque se consiguen los objetivos. Por último, recordad que los profesores son vuestros grandes aliados: hablar con ellos, buscad soluciones conjuntas, llegar a acuerdos.

Comienza el curso y las familias podemos hacer mucho para rebajar la tasa de fracaso escolar, es un reto de todos, de nuestra sociedad para dibujar un futuro donde cada niño y niña encuentren su talento y sepan compartirlo con todos nosotros.