Número 13 Junio 2011

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Niños con Altas Capacidades

Con poco más de doce meses hablan correctamente o cuentan hasta diez, a los dos años hacen puzzles de 20 piezas y a los cuatro leen y preguntan por el alma y el origen del mundo. Y, sobre todo, poseen un inagotable deseo de saber. Son niños con altas capacidades intelectuales. 

Madrid | Junio 2011 | Mariola Lorente Arroyo | Documentalista Equipo UP

Altas CapacidadadesEn 2006 el Ministerio de Educación sustituyó el término “superdotado” por el de “alumno con altas capacidades intelectuales” (AACC), a petición de la plataforma PLADES. No obstante, es importante aclarar ideas. Superdotado no es lo mismo que precoz, talentoso, genio, prodigio o brillante. El significado de “superdotación” es más amplio y engloba un conjunto de capacidades cognitivas, teóricas y prácticas, poseídas en alto grado. “Talentos” serían personas que tienen habilidades específicas en áreas muy concretas, por ejemplo la música o el cálculo, pero ello no equivale a superdotación. Existen diferentes tipos de talento, y destacar notablemente en uno no implica ser bueno en los demás. En cuanto a la precocidad, es fundamental para la superdotación. Los niños con AACC suelen adquirir ciertas capacidades antes que sus coetáneos. Algunos niños pueden mostrar precocidad en una determinada capacidad, pero con el paso del tiempo esta diferencia significativa se iguala con el grupo de edad. Es decir, que la mayoría de superdotados son precoces, pero no al contrario.

¿Cómo se determina que un niño posee AACC? A día de hoy, predomina una visión de la inteligencia multidimensional. Esta ha dejado de considerarse una dimensión unitaria, y se entiende como un conjunto de habilidades cognitivas que todos poseemos en mayor o menor medida. Estas destrezas aluden al campo matemático, lingüístico, artístico, creativo, personal y social. De manera que para considerar a una persona superdotada no hay que fijarse sólo en la capacidad intelectual y el rendimiento académico; ha quedado superado el tradicional reduccionismo del cociente de inteligencia  -necesario, pero no suficiente- como único medidor. Hay que tener en cuenta el ámbito afectivo, emocional y social y las características o estilos de aprendizaje.  Además se deben valorar el pensamiento divergente, la creatividad, las características personales, los talentos y habilidades específicas.  Los niños con AACC destacan en varios factores como la memoria, aplicación de nuevos aprendizajes a otros campos, autonomía e independencia, responsabilidad, buen manejo del lenguaje y la conversación, interés por temas diversos por encima de su edad, curiosidad, planteamiento de preguntas y capacidad de liderazgo. La Teoría de los Tres Anillos de Renzulli, una de las más aceptadas, recoge todas estas ideas y proporciona una triada de elementos que deben concurrir para que se dé la superdotación: capacidad intelectual significativamente superior a la media, altos niveles de creatividad y gran motivación y persistencia en la tarea.

Infancia y Heterogeneidad

Nunca hay que olvidar que los niños con AACC son, ante todo, niños, y además muy diferentes entre sí. No se debe generalizar y caer en tópicos sobre ellos. Cada niño es un mundo, y la educación debe hacerse cargo de esta pluralidad; conocer y respetar las diferencias individuales. Se trata de garantizar un desarrollo acorde al potencial de cada individuo. Asumir la diversidad y saber reconocer las características y necesidades de cada niño es el único medio de asegurar el éxito educativo. La sociedad y los gobiernos se han ocupado mucho de las discapacidades, pero en el caso de aptitudes por encima de la media, esta preocupación se difumina. He aquí una de las principales adversidades que han de enfrentar los niños con AACC: el sistema educativo es uniforme, generalista y poco flexible. Pese a la legislación existente, la realidad es que en la práctica, esta no se aplica.

Los alumnos con AACC forman parte del alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación). En su artículo 76, se manifiesta que comprende a las Administraciones Educativas adoptar las medidas necesarias para identificar al alumnado con altas capacidades intelectuales y valorar de forma temprana sus necesidades. Estas medidas consisten en aceleración, adaptaciones curriculares y programas de enriquecimiento escolares y extraescolares.

Precisamente por sus características particulares, el alumnado con AACC necesita unas directrices adecuadas que les permitan sacar el máximo rendimiento a sus capacidades: un tratamiento individualizado y acorde con su nivel, que no pierda de vista su infancia ni su heterogeneidad.

Para que las AACC puedan desarrollarse de manera satisfactoria, resulta indispensable la detección temprana, como ya señaló la Asamblea del Consejo de Europa en 1994. En más de un 95% de los casos son los padres quienes detectan las altas capacidades, por lo que la cooperación entre familia y escuela será de vital importancia.

También se debe insistir en la formación del profesorado así como de pediatras y psicólogos (sobre todo, orientadores escolares), ya que ellos ocupan un lugar estratégico en la observación del desarrollo infantil. Por ejemplo, el Ministerio ofrece un Curso de Experto Universitario en Diagnóstico y Educación de los Alumnos con Alta Capacidad, que ya va por su XI edición.

El proceso de identificación

La superdotaciónLa identificación de un alumno de estas características ha de hacerse teniendo en cuenta tres criterios fundamentales: funcionamiento intelectual superior a la media (CI superior a 130), mayor madurez en los procesamientos de información y manifestarse durante la etapa de desarrollo.

Sólo debe ser realizado por personal plenamente cualificado; en todo momento hay que contar con el consentimiento de los padres; los resultados de la evaluación deben plasmarse en un perfil individualizado en el que se indiquen las intervenciones educativas necesarias; se deben tener en cuenta valores, aptitudes y talentos, así como problemas, debilidades y necesidades; deben realizarse esfuerzos para que todos los niños tengan oportunidades de identificación y, sobre todo, debe considerarse como un proceso continuo, ya que estamos hablando de capacidades emergentes que se desarrollan y no de dotaciones fijas y cerradas. Requieren una evaluación repetida según madure el niño. El mismo programa de identificación-selección debe ser evaluado para valorar su funcionamiento.

El siguiente paso sería poner a disposición del niño alternativas de enriquecimiento, programas de apoyo y ampliación de contenidos que refuercen su deseo de aprender y su motivación, donde además podrán encontrar un grupo de niños de su edad con características similares en el que sentirse más reconocido y libre.

Los niños con AACC suponen un reto a nivel educativo y familiar; reto que merece la pena sacar adelante y que sin duda resulta gratificante y enriquecedor.

Asociaciones de AACC